En 1884, Salvador Camacho Roldán escribía en relación con el ritmo
demográfico: "En nuestras 50.000 leguas cuadradas de territorio (en las
circunstancias actuales) no más de 10 millones podrían vivir con
comodidad, con cultivos intensivos 250 millones podrían vivir felices en
nuestro suelo".
Es indudable que la población colombiana durante el siglo XIX era escasa
en términos cualitativos y sobre todo en relación con las posibilidades
económicas del país. Predominaba la población rural y las ciudades que
podían recibir tal nombre no pasaban a ser aldeas más o menos grandes,
incluyendo a Bogotá. Las ciudades más pobladas en 1851, eran las
siguientes (comprendiendo la zona rural): Bogotá, con 29.000 habitantes,
Socorro con 15.000, Medellín con 13.700, Cali con 11.800, San Gil con
11.500, Bucaramanga con 10.000, Cartagena con 9.800, Pamplona con
9.100, Quibdó con 8.400 y Pasto con 8.100. Aunque los censos del siglo
XIX son imperfectos (la demografía, ciencia moderna, se encontraba en
su infancia y los cálculos son burdos), se han podido efectuar algunos
índices de crecimiento de las tasas nacionales: para el período 1843-70,
se ha calculado una tasa nacional de 1.5%, con un ritmo de crecimiento
acelerado departamental para los departamentos del Valle, Tolima,
Atlántico y Cundinamarca. Las siguientes cifras nos muestran la evolución
de la población colombiana entre 1825 y 1870:
1825, 1 '223.589 con tasa de crecimiento del 3.2% anual.
1835, 1 '668.038
1843, había una población de 1 '931.684.
1851, era de 2'243.729.
1864, era de 2'694.489.
1870, 2'916.703, año este último en que por primera vez hay datos
en relación con la ocupación de las personas.
En general se ha podido establecer que el crecimiento demográfico se
llevó a cabo durante todo el siglo XIX de manera estable destacándose
Antioquia por su alto ritmo de crecimiento, e igualmente provincias de
Cundinamarca, Tolima y Cauca. Boyacá, Santander, Bolívar y Magdalena
mantuvieron un ritmo más bajo de crecimiento como consecuencia de las
guerras civiles y por el descenso de la economía, como en el caso de
Santander que vió caer su industria textil. Sin embargo, para el conjunto
del país y del siglo la tasa de crecimiento fue del 1.5% anual. Durante el
siglo XIX. hubo intentos de llevar a cabo una política de inmigración de
población europea pero no produjo ningún resultado significativo en
términos de desarrollo económico, ya que en general los inmigrantes
se ubicaron en los centros más poblados y se dedicaron a las actividades
del comercio o de la industria, con exclusión de la actividad rural por los
diversos inconvenientes que presentaban las zonas que se les adjudicaban.
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